DÍA 4

Lima, 05 de diciembre del 2016

 

Transcinema existe por el cine de No ficción. Si no hubiesen personas realizando películas alejadas de lo convencional y que experimente con lo real, no tendríamos sentido. Con esta convicción, en nuestro cuarto día, iniciamos el Translab –primer laboratorio de cine hecho en el marco de un festival en el Perú-. Este espacio formativo nos encuentra con jóvenes realizadores para discutir y fortalecer sus proyectos.

 

En este primer día del laboratorio de No ficción, se presentaron tres de los seis proyectos seleccionados: Re(v)bela de Nicole Hurtado –una conversación entre tres mujeres que comparten sus experiencias y van descubriendo que comparten miedos, frustraciones e ilusiones-.

 

‘Los Colores’ de Alejandro Small -donde seguimos la rutina de un pintor mientras una misteriosa mujer deambula en su taller-. Y ‘Lucho y no te olvido’ de Yalfrelys Farreras -donde contemplamos a una pareja de esposos con más de cincuenta años de casados y el proceso de afrontar el Alzheimer que padece uno de ellos-.

 

Por la tarde, las funciones de las competencias toman los distintos espacios de la ciudad. La gente transita de una sede a otra -programación en mano-, para ver las películas. En la Sala Robles Godoy del Ministerio de Cultura, se estrenó ‘Bajo la influencia’, película de Karina Cáceres, una colección de imágenes recolectadas por la directora a lo largo de 4 de años de viajes por el Perú y Latinoamérica. Un film bastante sensorial, sin ninguna cronología o línea narrativa específica, realizado –como comentó Karina- a manera de desprendimiento de lo vivido. Cerramos el cuarto día del festival como se solía hacer en las salas de cine de Lima, con un cortometraje previo al largometraje. Las elegidas fueron dos películas de ficción –muestra paralela a las competencias-.

 

Jorge Ossio Seminario presentó su corto, ‘XX’ –trabajo experimental que narra la rutina de una joven limeña-, que sirvió como una perfecta entrada para ‘John From’, el film del portugués Joao Nicolau, donde asistimos de una forma bastante acertada a enamoramiento de una adolescente hacia su vecino, mucho mayor que ella. Así iniciamos la semana en Transcinema, generando espacios de formación, discutiendo, disfrutando, conociéndonos y experimentando los límites de lo cinematográfico, para así generar nuevas narrativas desde nosotros mismos.
 
Aún hay mucho por TRANSitar.