DÍA 1

CRÓNICA DÍA 1:

¿Te quedaste sin recursos? ¡Qué buen recurso!

Lima, Perú, 2 de diciembre de 2016.
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Sin alfombra roja, sin reflectores y sin discursos oficiales, TRANSCINEMA ha vuelto. Y lo hace con más fuerza que nunca, movido por la convicción del equipo organizador y de sus aliados, pero sobre todo porque el público limeño, ávido de buenas películas, lo demanda.
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La ausencia de financiamiento no ha sido motivo suficiente para detener el andar de este Festival Internacional de Cine, el único que además de ser una de las plataformas de exhibición de cine independiente más importantes de Perú, sostiene al mismo tiempo toda una propuesta de formación, TRANSLAB, que este año cuenta con la presencia del realizador Ignacio Agüero, todo un referente del cine documental latinoamericano.
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Este año, la inauguración se realizó en el Centro Cultural de España, con la proyección de dos piezas: Implantación (Argentina, 2016), filme de Fermín Acosta, Solo Bolloqui y Lucia Salas -cuya presencia en la sala motivó un breve pero ameno intercambio con el público-, acerca de los modos de habitar el multifamiliar Lugano, una suerte de micro ciudad dentro de la urbe, fundado en los años setenta como parte de un plan de vivienda social para alojar a las familias de los trabajadores del gobierno. Y Austerlitz (Alemania, 2016) de Sergei Loznitsa, documental sobre la nueva faceta que ha adoptado el ex campo de exterminio de Sachsenhausen, convertido en un masivo centro turístico que parece más apto para tomarse selfies que para conmemorar –y reflexionar sobre- el Holocausto y sus víctimas.
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Así, con la sala llena y el pisco al punto, esta cuarta edición del Festival demuestra que el cine que resiste a la gran industria es el cine que necesitamos para comprender, criticar y -¿por qué no?- para sacarle la vuelta a eso que llamamos realidad. Cine de lo real, cine de no ficción, cine para todos: larga vida al TRANSCINEMA.